Las viviendas tienen más metros cuadrados tras la crisis

Fuente: expansion.com

Durante los años de crisis para mantener los precios de venta se ajustaron los metros cuadrados. Pero el ajuste actual en los precios de venta y de construcción permite acceder a viviendas más amplias.

La vivienda tipo es ahora más grande, especialmente en los municipios residenciales. Es algo en lo que coinciden todos los expertos del sector. Esta tendencia se observa tanto en vivienda plurifamiliar como en unifamiliar y, lo más curioso, es algo generalizado en todas las zonas, no solo en las de una mayor capacidad adquisitiva. Miguel Palmero, director de Libra Gestión, gestora de cooperativas a nivel nacional, asegura que de las 750 viviendas que ahora mismo gestionan, la mayoría son de cuatro dormitorios y próximas a los 170 metros cuadrados construidos. «Estamos satisfaciendo esta demanda tanto en Vicálvaro como en Alcobendas (sur y norte de Madrid). Trabajamos bajo el régimen de cooperativa y esto es lo que nos piden».

Esta oferta satisface lo que se conoce como vivienda de reposición: son compradores que ya tienen una vivienda, pero la han amortizado y por necesidades familiares o progresión social necesitan una mayor. Por eso, para Miguel Palmero, la clave del éxito en estas promociones es la localización. «Son clientes que quieren comprar en el mismo barrio que ya habitan y donde tienen su vida hecha o el colegio de sus hijos. Pero tienen muy claro lo que quieren: amplitud de metros, terraza y unas buenas zonas comunes. No es una compra a ciegas». El responsable de Libra señala que la opción de cooperativa es la más buscada en estos casos porque es la que da más libertad para decidir sobre la distribución de la vivienda o mejorar calidades.

Personalizadas. La promoción de iKasa Cubic en Las Rozas son 40 chalés con un exterior similar pero donde el cliente puede elegir entre 30 interiores distintos con superficies totales que van de 225 a 329 metros cuadrados. Son eficientes energéticamente y ofrecen domótica. Urbanización cerrada con seguridad, gimnasio y pádel. Desde 624.500 euros.

Crecen todas las estancias y tipologías

Durante los años de crisis para mantener los precios de venta, señala Matías Alcojor, director de Márketing de Asentis, se ajustaron los metros cuadrados. En esos años, una vivienda tipo de tres dormitorios tenía unos 80 metros cuadrados útiles; hoy todas llegan a los 100. El verdadero lujo no está en los acabados más o menos sofisticados, recuerda Alcojor, sino en los metros cuadrados. De hecho, las medidas frecuentes han cambiado mucho en los últimos años. Si hace una década el tamaño estándar para un salón era de unos 18 metros cuadrados, hoy es casi el doble. En el caso de los dormitorios no principales, la media estaba en unos ocho metros cuadrados y ahora no bajan de los 12.

Desde iKasa, Víctor Portela, director de Márketing, comenta que en su promoción de Somosaguas el grueso de la misma está formada por viviendas de cuatro dormitorios, aunque las que más rápido se han vendido han sido las de cinco habitaciones, algo que demuestra que el actual comprador prime busca viviendas de gran superficie.

Una tendencia también el altura. En la promoción El Juncal de Alcobendas, de Libra Gestión de Proyectos, el cliente puede elegir entre bajos con jardín, dúplex o pisos en altura de entre tres y cinco dormitorios. .

Muchas promotoras han eliminado directamente la tipología de dos dormitorios. Pero en el caso de la vivienda unifamiliar curiosamente también se da el efecto contrario: el cliente que pasa de más a menos metros cuadrados. Porque hay zonas tradicionales de chalés aislados donde el comprador busca pasar a una vivienda más fácil de mantener, pero sin renunciar a la privacidad de una vivienda unifamiliar. Desde Quabit, Javier M. Prieto, director general de Negocio, señala la gran aceptación de unifamiliares de obra nueva en zonas próximas a urbanizaciones tradicionales de chalés como Montepríncipe o Montealina, en Madrid: «Son clientes que después de haber vivido en chalés de casi 1.000 metros cuadrados y jardín de unos 4.000 metros necesitan unas viviendas más asumibles, con calidades actuales y con seguridad en la urbanización», asegura.

Otra opción de diferenciación que el cliente tiene cada vez más en cuenta es la personalización. No significa solo decidir los acabados o calidades, sino la distribución en la fase de proyecto para adaptarlo a las necesidades concretas de cada familia. Prieto señala que otra demanda que están notando es la de calificación energética: «El cliente empieza a concienciarse de la importancia y del ahorro de mantenimiento que supone para una vivienda de grandes dimensiones tener una calificación u otra».

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